Sin cambio, el gobierno de México y la 4T de López Obrador, por Luis Leal

El oficialismo ha pregonado a los 4 vientos: ‘México vive un cambio de régimen, no de gobierno’ desde hace varios meses, lo ha enfatizado el presidente en sus conferencias matutinas al menos una vez a la semana.

Sin embargo, las recientes revelaciones periodísticas sobre actos de corrupción, conflictos de interés dentro de la esfera federal, la renovación del caudillismo dentro de gobiernos estatales emanados del partido en el poder, y las constantes mentiras por parte del equipo presidencial y de sus secretarios de estado; muestran una clara tendencia hacia una circulación de élites que un cambio de régimen de fondo.

Ya he hablado sobre las mentiras que impregnan dentro de las declaraciones del ejecutivo federal y de sus secretarios, donde sostengo que el titular federal ha impregnado de confusión a la población y a los medios de comunicación con cinismo intencionado, cierta nostalgia Echeverrista que invade la mente del oficialismo añorando un pasado caótico.

Ciertamente este gobierno bajo el yugo del poder de la palabra y de la zalamería discursiva de la honestidad llego al poder. Desafortunadamente, los actos de corrupción ‘bajo investigación’ de la empoderada secretaria de la función publica Irma Sandoval suenan y parecen mas a una caza de brujas en contra de personajes de pasados sexenios donde se aparenta un desinterés en los actores políticos actuales que sin duda han dejado que hablar en los últimos días (si, me refiero a Bartlett y a los excesos presupuestales de los súper delegados de la federación).

Si esto les suena conocido, es porque siempre ha habido situaciones muy parecida en pasados sexenios donde el enriquecimiento bajo la batuta del poder político y demás conflictos de interés eran el pan de cada día dentro de las delegaciones federales. Basta con darle un vistazo a la súper delegación federal en el Estado de Puebla, bajo la dirección de un tal Abdala (sobrino del director de la Comisión Federal de Electricidad, también ha sido acusado de conflictos de interés). Dos pájaros de un tiro, corrupción y conflictos de interés.

Uno de los temas que más estudiados con relación a Latinoamérica es el surgimiento de los caudillos, Perón, Evo, Chávez, y demás personajes de dudosa reputación, donde se acuño el termino de ‘caudillo’ para referirse a un líder militar o político.

México no está exento de la tragedia latinoamericana tanto a nivel federal como a nivel estatal los líderes políticos han intentado de una manera u otra crear una corriente política que les responda a sus intereses, afortunadamente no han perdurado y son un simple recuerdo del pasado autoritario de nuestra nación.

Desdichadamente, en nuestro país, ha surgido una corriente dentro de los gobernadores de la 4T por borrar los simbolismos de pasadas administraciones para imponer simbólicamente una identidad que marque el comienzo de su administración en Puebla (ya todos conocemos el plan de Barbosa por borrar todo lo relacionado con Moreno Valle), Veracruz y demás estados de la República ha habido una constante desazón con los gobiernos emanados del partido del titular del ejecutivo federal que se han refugiado como el presidente en culpar a las pasadas administraciones de los problemas que enfrentan hoy.

Sin embargo, si nos ponemos a ver detalladamente la composición de las administraciones actuales, estas se encuentran compuestas por una parvada integrada por miembros de otros partidos políticos que forman la actual ‘oposición’ dentro de la arena política. Lo cual ciertamente, es una afrenta y una contradicción el supuesto ‘cambio de régimen’ que los voceros oficiosos han remarcado.

Los detalles que he dado no muestran un cambio dentro de las estructuras de poder, lo cual es esencial para que se pueda hablar de un cambio de régimen, se puede decir que existe un cambio normativo que enfrasca ciertos rasgos hacia un estado abierto con espíritu democrático.

Desgraciadamente, del dicho al hecho existe un mundo de distancia y la 4T no ha demostrado un espíritu democrático para jugar dentro del marco normativo de las leyes de la República mexicana, esto sin ser atendido de manera eficiente creando los contrapesos institucionales necesarios será contraproducentes para la democracia mexicana y por ende para las instituciones que tanto tenemos que reforzar.

Lo cual demuestra que el supuesto dicho del presidente es inexistente, solamente circularon los círculos de poder donde la élite anterior ha sido reemplazada por otra élite compuesta de los rezagados y marginados de tiempo atrás.