La madurez política de Rivera Vivanco

Editorial

Los primero pasos de la presidenta municipal electa de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, denotan madurez política y altura de miras. Hoy juega con dos líneas de mando para sostener y legitimar un histórico triunfo natural y nativo del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en la capital.

El primero, como autoridad electa, asume su responsabilidad en la seguridad que falta entre los habitantes del municipio de Puebla, donde la violencia, robos, homicidios y feminicidios lastiman a los poblanos. Por ello, se reunirá este miércoles – pese a la crítica de su líder partidista Gabriel Biestro Medinilla- con el gobernador saliente José Antonio Gali Fayad, con quien compartirá unos días en su gestión.

La segunda línea es como militante de Morena, al demandar limpieza en el proceso electoral de Puebla, que a todas luces parece un cochinero, con la intención de confirmar los resultados, cualesquiera que sean. Con ello, Rivera Vivanco marca línea para no ser identificada como simpatizante del experredista Luis Miguel Barbosa Huerta, quien mantiene impugnaciones en la elección a gobernador de Puebla.

De esta manera, los movimientos de quien surgiera de las filas de Morena – Rivera Vivanco – están encaminados a legitimar el triunfo obtenido en las urnas el pasado 1 de julio, demostrando que por encima de las descalificaciones y arrebatos partidistas se encuentran los ciudadanos, cuya primera urgencia es la seguridad.