Empleados de Amazon filtran información a cambio de sobornos

Amazon tiene en curso una investigación contra algunos empleados de sus unidades en China y Estados Unidos por reportes que afirman que ofrecieron datos internos confidenciales a cambio de sobornos a comerciantes independientes a fin de obtener ventajas en la comercialización de sus productos en el sitio.

Estas prácticas pueden ayudar a que los productos de los vendedores aparezcan más altos en los resultados de búsqueda, mejorando sus posibilidades de atraer clientes.

La práctica, que viola la política de la compañía, comenzó a investigarse a partir del mes de mayo, luego de que Eric Broussard, vicepresidente de Amazon que supervisa los mercados internacionales, fue informado de la práctica en China, país en el que la cantidad de vendedores que ofrecen sus productos através de esta plataforma se ha disparado en los últimos meses.

Además de la información filtrada por empleados de Amazon, los corredores que trabajan como intermediarios para los empleados de Amazon también están ofreciendo a los comerciantes eliminar las críticas negativas y restaurar las cuentas prohibidas, según un artículo del periódico The Wall Street Journal publicado este domingo, que cita a vendedores anónimos, corredores y otras personas familiarizadas con la investigación.

Los intermediarios que trabajan para vendedores en China que quieren que se eliminen las reseñas negativas de sus productos utilizan el servicio de mensajería WeChat para identificar y acercarse a los empleados de Amazon que desean realizar el servicio a cambio de pagos en efectivo de alrededor de 80 dólares a más de 2,000 dólares, informó The Wall Street Journal.

Los empleados de Amazon en China tienen salarios relativamente pequeños, lo que puede animarlos a correr riesgos. “Mantenemos a nuestros empleados con un alto estándar ético y cualquier persona que viole nuestro Código se enfrenta a medidas disciplinarias, incluida la terminación y posibles sanciones legales y penales”, dice un comunicado de Amazon.

Fuente:El Economista