México, Estado de Emergencia, por Luis Leal

Por: Luis Leal.

En los últimos meses la violencia ha sacudido de manera estrepitosa a la sociedad mexicana. Cada vez vemos crímenes con un alto grado de saña que muestran una descomposición dentro del tejido social. Desafortunadamente, las propuestas del ejecutivo no están a la altura para enfrentar esta etapa violenta de nuestra sociedad.

Las consecuencias ya se pueden apreciar, Guanajuato paso de ser un Estado tranquilo a ser un territorio sin ley donde uno de los principales distribuidores automotriz de la región tuvo que cerrar sus puertas debido al constante acoso de los grupos del Crimen Organizado.

El abandono a las policías estatales y municipales en conjunto con las criticas y recortes hacia el Poder Judicial de la Federación y demás instituciones encargadas de impartir justicia en el territorio nacional son una afrenta para los miles de individuos dedicados a combatir la impunidad y violencia.

Los años 2018 y 2019 pintan para ser los años mas violentos de la historia moderna de nuestro país. Los cientos de asesinatos, secuestros, extorsiones y demás delitos de alto impacto muestran un alza que difícilmente pueda estabilizarse en el corto plazo sin una estrategia integral que permita la actuación de los individuos de las fuerzas armadas y policiales de la nación.

Mientras el Ejecutivo Federal simplemente se ha enfrascado en la creación de una institución policial de corte militar que francamente ya hemos visto (llámese Gendarmería Nacional del sexenio pasado), sin estructura fija, compuesta primordialmente de efectivos del Ejército Mexicano y de la Marina Armada se sigue apostando a la militarización de la nación.

Es entendible, los grupos del Crimen Organizado se encuentran mejor equipados que la mayor parte de los efectivos policiales de los municipios y de los Estados. Sin embargo, no se le esta dotando de un marco político y jurídico que permita una actuación eficaz de sus elementos ante la violencia en nuestro país.

A esto le sumamos a la guerra asimétrica por el control de recursos y de poder político de los grupos delincuenciales que se libran entre ellos y en contra de la población mexicana que desafortunadamente hemos asimilado como algo “cotidiano” cuando en realidad estamos enfrascados un espiral que sigue hundiéndonos y empieza inmiscuirse dentro de crímenes ligeros (asaltos, peleas, etc.) que consecuentemente solamente erosionan aún más el monopolio de la violencia que emana de nuestro contrato social con el Estado.

Difícilmente saldremos de esta situación sin que exista una estrategia clara para combatir a las células del Crimen Organizado, después de 13 años del alza de la violencia y de la constante fatiga de los cuerpos de seguridad debe de empezar a considerarse soluciones radicales que empiecen a mermar las actividades económicas de estos grupos.

Creo que es imprescindible que Estado Mexicano haga un pacto con la ciudadanía para combatir la impunidad, desafortunadamente no existen indicios dentro de la élite política actual para ir detrás de las personas que permitieron el crecimiento de la corrupción dentro de las estructuras de gobierno tanto a nivel municipal, estatal y federal.

Por otra parte, creo que la mayor parte de los mexicanos hemos visto el poderío de las células del crimen organizado, convoyes armados entrando a comunidades o alterando la tranquilidad de las ciudades, esto simplemente causa terror dentro de la población, sí a esto le aumentamos la cantidad de personas que son liberadas por el simple hecho de que hubo una irregularidad dentro del proceso penal (donde mayoritariamente las personas detenidas se encontraban en posesión de una arma de uso exclusivo del ejército) resulta ser un ciclo contraproducente para disminuir los índices de criminalidad y de violencia en el territorio nacional.

Habla de un Estado de Emergencia no es fácil, sin embargo, ya existen regiones enteras donde los grupos del Crimen Organizado han tomado el control social, político y económico que demuestra la poca capacidad de reacción de las fuerzas federales ante este tipo de emergencias.

Desafortunadamente, tenemos que pensar radical ante la imparable violencia en la que se encuentra sumida la región. Declarar un Estado de Excepción o de Emergencia puede ser el inicio de la pacificación de nuestra nación, este mismo conlleva a tener herramientas e instrumentos jurídicos para que las fuerzas armadas puedan cumplir el deber de mantener el orden y la paz de la nación.

Desafortunadamente, las acciones y declaratorias del ejecutivo federal solamente han servido para restringir el actuar de la última línea de defensa del pueblo mexicano.

Para finalizar, la estrategia actual del Gobierno Federal contiene ciertos elementos positivos como la amnistía a ciertos inculpados (personas encarceladas injustamente, personas que cometieron robos no violentos, etc.) y la reconstrucción del tejido social. Me parecen buenas ideas, sin embargo, no son para este momento, no encontramos en el momento donde el actuar de las fuerzas del orden deben de demostrar una clara intención del Estado para retomar el control del monopolio de la violencia.