Es momento de parar a México, por Luis Leal

“O resuelven esto o paramos al país, pero no podemos seguir en estas condiciones”.
– Javier Sicilia

En entrevista para Carmen Aristegui, el poeta y activista, víctima de la violencia que aqueja desde hace mucho tiempo a nuestro país hizo un llamado insólito de resistencia civil que no habíamos escuchado desde hace mucho tiempo en nuestro país. Parar todas las actividades económicas, políticas, académicas, y demás actividades; como recordatorio para el gobierno de que el pueblo está cansado de la guerra, de que la violencia se ha instalado en la constelación diaria de los mexicanos que viven con temor de la salir a la calle. Parar a México también debería ser una afrenta directa de la población hacia las organizaciones del crimen organizado de que no nos van a vencer, de que el ‘pueblo unido, jamás será vencido’.

Desafortunadamente México es un país donde las desigualdades económicas y sociales se han encajado dentro de las raíces de la misma revolución, tantos años de corrupción y autoritarismo donde la dama justicia estaba cegada y se encuentra a punto de estallar bajo el yugo de la población que ha empezado a unirse y castigar bajo la estigmatización y el castigo corporal a la delincuencia son una clara muestra de que el pueblo necesita un cambio inmediato, en todas las esferas gubernamentales, sociales y económicas. Mucho alega el presidente que el pasado primero de diciembre hubo un cambio en nuestro país, sin embargo, la esperanza que tantos habían puesto en él se está apagando bajo la desidia y conflictos infundados de un jefe de estado consumido por el poder. Hay tiempo para revertir ciertas decisiones y emprender un verdadero cambio democrático, en donde a la dama justicia se le permita ver y castigar a los culpables de los actores dantescos que han sacudido a nuestra sociedad en tan pocas semanas. El otro camino que se puede avizorar conlleva a una población enardecida por el desdén y falta de resultados de aquellos que solamente se han dedicado a pedir más tiempo para cambiar a nuestro México.

La otra cara de la moneda puede favorecer a la población, son tiempos inciertos a nivel global, cada vez la gente se encuentra buscando desesperadamente una catarsis de los problemas que los aquejan, de Hong Kong a Santiago, pasando por Irak, Líbano, Londres donde se han concentrado para pedir igualdad, libertad, un plan efectivo para nuestra supervivencia ante la amenaza del Cambio Climático, y demás peticiones que se desprenden de tiempos inciertos donde el yugo autoritario se ha cernido sobre el liberalismo. En México no son distintas las cosas, y debemos de aprovechar esta movilización global para exigir un alto y un fin al dolor que se ha venido acumulando a lo largo de tantos años. ¿Es la mejor manera de exigir las cosas? No, pero ante los oídos sordos y el desdén por las ideas de otros, ante el intento de reformar un sistema obsoleto donde el respeto hacia el estado de derecho se ha quedado fuera, muestran la necesidad de recordarle a los potentados actuales que hay normas y reglas de las cuales emana nuestro contrato como ciudadanos de una gran nación y que violarlas o faltar a su cumplimiento es una ofensa para la población.

Son tiempos de convulsión para todos, y como un pueblo solidario con vocación y valor para ayudar a los suyos y al próximo debemos de valernos de las herramientas y medios necesarios para exigir una respuesta optima ante la grave emergencia nacional que vivimos. Como diría la canción: “Es momento ciudadanos de cumplir nuestro deber, sí la ley no lo resuelve, lo debemos de resolver”. Y si la mejor forma de pararnos unidos y demostrar que somos más los buenos es deteniendo a nuestro país para enfrentar los males que aquejan a nuestro país, bienvenida la oferta del poeta.