El gobierno cobarde de México, por Luis Leal

El infierno se hizo presente en mi tierra, México: cientos de personas con arma en mano luchaban en las calles, el humo de una refriega de gran alcance se alzaba sobre el horizonte, mientras la información y los medios audiovisuales fluían a cuentagotas por medio de redes sociales mostraban un panorama desolador de miedo y la perdida de esperanza ante el asombro de la refriega.

Por un momento podemos confundirlo con cualquier ciudad africana olvidada por Dios.

Sin embargo, estas imágenes pintadas fueron en nuestro país, en Culiacán, Sinaloa. La refriega fue la respuesta de un grupo del Crimen Organizado con el fin de presionar a las autoridades para que liberaran a uno de sus líderes.

No es la primera vez que pasa algo así, desafortunadamente esta vez fue diferente, el grupo del Crimen Organizado amenazo directamente a la población civil y a los familiares de los soldados inmiscuidos en la refriega con desatar una masacre.

El Estado siendo regido por una persona que pregona más por la amnistía que por la confrontación cedió ante las presiones del Crimen Organizado ¿Qué será de los ciudadanos? ¿Qué será de los cientos de elementos de esta operación a los cuales les quitaron la victoria? ¿Dónde está el liderazgo que tanto pregonaban en campaña?

No cabe duda de que este gobierno aplico la del avestruz, metió su cabeza bajo la tierra durante varias horas, mientras en redes sociales se difundían videos acerca de la situación que se vivía en el estado norteño. Fueron dos videos los que me causaron mayor impacto, el primero es aparentemente en una caseta de Sinaloa, tomada por sicarios (armados hasta los dientes), mientras los miembros del ejercito por lo escuchado en el video tenían la orden de no disparar.

El otro video que me impacto y el cual ha sido la imagen del día de ayer, fue el del transporte armado artesanal con una ametralladora en la parte trasera. Este tipo de imágenes ya no impactan en el imaginario mexicano, sorprende más la capacidad creativa que tienen estas organizaciones criminales para improvisar armamento pesado como claro desafío al poderío militar.

Es claro y evidente que la situación se salió de control ‘haiga sido como haiga sido’ el gobierno federal tiene un contrato social con los ciudadanos de hacer valer las leyes y preservar el orden, entre mis contactos dentro de la milicia al interrogarlos sobre la actuación se mostraron avergonzados y enojados de que les hayan quitado esta victoria y que los mostraran como cobardes ante las decisiones del mando.

Puedo entender la posición del mando de salvaguardar a la población civil, la vida de los familiares de los militares, desafortunadamente lo que no entiendo es la incapacidad política de los legisladores en turno para dotar de herramientas legales que permitan una actuación holgada de las fuerzas armadas ante la situación de violencia, ante el abandono oficial hacia la creación de policías eficaces y confiables.

Nuestros militares están amarrados de las manos y la muestra de insurgencia del día de ayer solamente sirven de ejemplo para que otras organizaciones actúen del mismo modo, estamos pasando de criminales a insurgencias.

Desafortunadamente, las autoridades se encuentran enfrascadas en su propia demagogia persiguiendo venganzas personales sobre el bienestar común.

Lo he dicho y lo repetiré las veces que sea necesario, esto no va a acabar pronto hasta que las autoridades reconozcan que se están enfrentando a organizaciones terroristas insurgentes, esto no se va a acabar hasta que se reconozca como una verdadera emergencia nacional y se implemente un estado de excepción en las regiones más afectadas.

Lo que paso ayer, y lo que ha pasado ya por varios años es solamente un recordatorio del poder que estas organizaciones tienen, y de la poca preparación de los operativos implementados. Tenemos que reformar el sistema de inteligencia, tenemos que darles los recursos necesarios a las fuerzas armadas para su modernización y funcionamiento, los abrazos no funcionan para enfrentar este tipo de organizaciones que han adoctrinado a sus elementos de manera ruda y agresiva.

Desafortunadamente el momento para acciones más ‘pacificas’ para recobrar el estado de derecho ha quedado atrás, hoy tenemos que pensar radical ante la emergencia nacional.

Finalmente, este gobierno se ha mostrado renuente a utilizar su poder, ha recurrido a la negociación en vez del uso legitimo de la fuerza para solucionar conflictos que se necesitaban solucionar con la fuerza, si alguien alguna vez les dice que la historia les dará la razón por su actuación en Culiacán el día de ayer, es mentira, se acobardaron y prefirieron huir y dejar a la merced a la población y a los elementos de la tropa en esa ciudad. ¿A dónde vamos a parar?