Crisis Everywhere, los inicios de una Guerra Fría 2.0, por Luis Leal

Por: Luis Leal.

Vivimos tiempos de incertidumbre política a nivel global, con la llegada de nacionalistas de corte autoritario a los países de occidente que desafían la lógica del estado liberal y que promueven los discursos de odio hacia las minorías son un síntoma de un posible advenimiento de la caída de la democracia a nivel global y la restricción de las libertades que como sociedad hemos ganado.

Sé que suena exagerado, sin embargo, los síntomas están ahí.

No es casualidad que personajes como Donald Trump, Jair Bolsonaro y Boris Johnson hayan llegado a ocupar los puestos que tienen actualmente. El sistema falló, tanto la democracia como el sistema financiero produjeron un espejismo de bienestar subjetivo dentro de las naciones occidentales donde se privilegio un sistema de mercado que evidentemente ha sobrepasado su límite de producción y ha dañado gravemente la capacidad resiliente de los ecosistemas.

A esto se suma las consecuencias y fallos políticos y financieros que desencadenaron la Crisis Financiera del 2008 que golpeo fuertemente a las clases medias a nivel global. Esta serie de sucesos provocaron un desencantamiento democrático dentro de las principales economías del mundo.

El fallo de la política y la crisis de valores humanos que fue desencadenada después de los atentados terroristas del 2001 y la consecuente Guerra Global en contra del Terrorismo que enalteció los discursos de odio dentro de los países occidentales hacia los migrantes y miembros de etnias y religiones diferentes a las locales han dañado gravemente la multiculturalidad y el progreso hecho décadas anteriores para tener un mundo interconectado.

Desafortunadamente, esta crisis parece no tener fin en un corto plazo. Con factores y amenazas para la democracia como lo son el Cambio Climático, lo que algunas personas empiezan a llamar “Guerra Fría 2.0” y la automatización de las cadenas de producción nos enfrentamos a un futuro donde la desigualdad económica, social y política parece ser un acierto de los pensadores marxistas.

Para salvar la democracia y los valores liberales sin duda debe de empezarse un reacomodo político dentro de occidente que permita la participación y distribución equitativa de los recursos y poderes del estado para todos los miembros de la sociedad. Sin duda la educación y la capacidad de resiliencia de las personas será un factor importante para imponerse a los retos que se nos vienen encima.

De tal forma, también debe de reformarse el pacto social. Los Estados Occidentales (primordialmente los Estados Americanos) han capitalizado al Estado y consecuentemente se ha erosionado la confianza entre ciudadanos y gobierno.

Esto debe de cambiar, por hoy los Estados deben de poner al ciudadano y su seguridad (alimentaria, educativa, etc.) como principal objeto para recuperar el pacto social. Mientras los ciudadanos debemos de empezar a cumplir con los deberes constitucionales que se nos han encomendado para comenzar a sanar las heridas del pasado y participar en los reacomodos institucionales que habrá en el futuro.

Con base, en estas dos primicias podemos empezar a trabajar en el reto más importante que existe y que por hoy amenaza nuestra existencia como especie: el Cambio Climático

Los retos son grandes, las amenazas son latentes y la democracia liberal está en peligro. Afortunadamente todavía tenemos esa oportunidad de tener una democracia saludable donde los beneficios existan realmente para todos.

Como cualquier decisión trascendental esta en las manos de los ciudadanos en elegir el camino que queremos para nuestras naciones, los embates sin duda serán largos, tediosos y desgastantes, la ambición y la codicia humana disfrazada de populismo que tomó como estandarte los discursos de odio han encontrado resistencia dentro de las mismas instituciones democráticas que los eligieron; sin embargo, las escaramuzas y los embates en contra de ellas serán largas y enfrentaran a las sociedades con sus mismos demonios.

Pero como buen idealista, confío que se imponga la razón sobre la emoción y la compasión sobre la soberbia porque de otro modo nos enfrentaremos a un futuro sombrío donde se imponga la fuerza sobre la mente.

He repasado los síntomas, consecuencias y retos que enfrentan las democracias liberales. Factores internos y externos serán clave para las decisiones que tomen los ciudadanos en los siguientes años en sus respectivos países.

También he hecho énfasis de las amenazas naturales que enfrentan las democracias liberales. Por lo que reconfigurar la democracia donde la participación ciudadana y distribución de recursos de estado muestran ser la mejor forma de combatir los discursos de odio y las fuerzas externas que han provocado el desgaste democrático actual.

Hoy los ciudadanos tienen la solución, y también la llave para el cambio que urgentemente necesita occidente.